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lunes, 15 de agosto de 2011

Supercopa: El Barcelona escapa con vida de la cacería blanca






Pocos eventos alcanzan tanta dimensión como un Real Madrid-F.C. Barcelona. En cualquier fecha del año, a cualquier hora del día. El Clásico es una continua batalla, incluso diaria, por estar por encima del otro. Más aun cuando se tratan, a juicio de la opinión pública, de los dos mejores equipos del mundo. El Madrid-Barça es superlativo. Esta vez el título en liza era la Supercopa, un título menor generalmente valorado como un ensayo pretemporada. Nada de eso. El Madrid captó el valor simbólico del Clásico y ayer salió como un lobo feroz en busca de devorar a la Caperucita. Y la conclusión es que las heridas de lo pasado cada vez duelen menos, porque se puede decir abiertamente que el cuadro de Jose Mourinho ya está a la altura del Barça en cuanto a nivel. Las opuestas sensaciones veraniegas ya hacían presagiar que el Madrid llegaba encaraba el Clásico con un estímulo competitivo mayor, que ya empezaba a retratarse desde el primer momento. Tenía las ideas tan claras el conjunto capitalino como la alineación titular en la que Di María le ganó la partida a Coentrao.



Todo el mundo identificaba el duelo de anoche como lo que es menos el propio Barça. Diezmado por la suplencia de jugadores clave y sin la tensión necesaria para este envite, los azulgrana fueron una imitación barata de su condición. Solo hicieron falta diez minutos de partido para justificar estas afirmaciones. El Madrid era una locomotora con hambre y el Barcelona, un porsche viejo y cansado, pero de alto standing. Buscando siempre a Cristiano en el sector izquierdo y con la aportación magistral de Ozil y un Benzema confirmado, mientras desesperaban al cuadro azulgrana cada vez que se disponían a sacar la pelota. Multitud de indecisiones e imprecisiones que los blancos aprovecharon en una ocasión en la que Benzema, desfigurando a Abidal y a Mascherano, sirviera para que Ozil pusiera el 1-0 antes del cuarto de hora.

Se mantenía el dominio apabullante mientras el conjunto catalán intentaba despertar de su sueño, sin éxito. Iniesta, Messi, Villa y Thiago eran testigos de cómo sus defensas no podían traspasar el cordón policial de Mourinho en medio campo, liderado por el mariscal Xabi Alonso. El nuevo, Alexis, se buscaba el pan apuntando buenas maneras. El guión estaba tan fuera de lo clasificable que el Bernabeu, tan orgulloso de los suyos, se llevaba las manos a la cabeza ante cada opción de gol tirada. Ante esas, Messi rascó la bola y descompuso a un Madrid en el que el cansancio hizo mella, para que Villa sacara el guante con un disparo impecable al segundo palo.
En mareas misteriosas, al borde del descanso, una jugada harto extraña Messi se deshacía de Pepe en un desafortunado resbalón y establecía el 1-2 en el coliseo blanco. Un Barça irreconocible, pero efectivo que dejaba perplejo a todo el mundo visto lo visto.



Más desahogados en la reanudación, los chicos de Guardiola quisieron manejar más el cuero en territorio rival sin descuidar la principal tarea: contener las contras merengues. Por eso Alves no fue un aliado más en ataque. Cuando el Barça tenía mas respiro en el juego, llegó Xabi Alonso para restaurar la igualada con un tiro que esquivó las piernas de toda la barrera azulgrana. Con 2-2 en el marcador el Madrid apostó fuerte por ganar el choque. Coentrao y Callejón para recargar pilas, al tiempo que Pep daba entrada a los tenores Sabih y Pedro, para sacar más petróleo sin perder la compostura en la zaga con Piqué. Si Teixeira Vitienes había pasado de puntillas hasta entonces, ahora le tocó a él sobresalir. Primero, con error al atrapar de Valdés en el que hace un penalti torpe a Cristiano. A la siguiente, Marcelo barre a Pedro dentro del área y el resultado fue el mismo. Entretanto, muchas faltas en las que saltaban chispas ya con Alves en plan estrella del circo y Pepe perdiendo la chaveta (algo natural cuando sube la temperatura).
En el sprint final, los locales no consiguieron sacar tajada de sus intentonas y el cuadro azulgrana encontró más facilidad para tocar en zonas más adelantadas donde adormeció el partido, amarrando un empate que no saca a nadie de dudas y que deja todo por decidir para el miércoles. Eso sí, el Madrid ayer pudo sentenciar la eliminatoria pero siempre se pueden quedar con el sabor de boca.

jueves, 28 de abril de 2011

Noche de Champions: La venganza nunca fue tan dolorosa


Los cruces de declaraciones, las conclusiones de los clásicos previos, los agentes externos...todos quedaban en un segundo plano cuando echaba a rodar el actor principal, el balón. Los 90 minutos de las 20:45 del miércoles en los que Guardiola retaba a Jose Mourinho. En el Santiago Bernabeu, el Barcelona ha vuelto a demostrar su superioridad sobre el Real Madrid, y de paso a recuperar el crédito que le habían menguado desde la final de copa. Que ese torneo cayera en manos del Madrid fue un palo duro para los azulgranas, conscientes de que su imbatibilidad no iba a ser vitalicia. Quizá ese fue el punto de inflexión para que el Barca retomara su rumbo triunfal al bajar a la tierra y mentalizarse de que la recuperación era la premisa.
En el otro barrio, el entusiasmo volvía a reinar entre una afición hambrienta de títulos y volver a saborear las mieles del triunfo les impulsaba a creer en un patrón de juego y conducta pregonado por el comandante de la nave, además de una acelerada tendencia a pensar que la situación había volcado de la noche a la mañana.

La liga viste de azulgrana, la copa cayó en Madrid. El desenlace particular del pulso era la conquista de la más codiciada, la Champions League. Con permiso del Manchester United, solo uno de los dos podrá adjudicársela, mientras que el otro se verá salpicado por el dolor y la rabia, aparte de las risotadas del bando contrario. Unas horas después del partido, uno puede publicar casi con total certeza que el Barcelona estará en Wembley el próximo 28 de Mayo.

"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad" Ese era el mensaje que Mourinho rememoraba de Albert Einstein en la previa del partido para espolear a su cuadrilla. Lo que no supo es que el mismo se volvería en su contra. El Barca fue el único equipo que tuvo la voluntad, ya no de jugar al fútbol, sino de ir a ganar al Bernabeu. Si el Madrid no salió al campo a mantener el 0-0, que baje Dios y lo vea. No es que sea algo censurable, pero sí que es deshonroso para un club tan grande como es el Real Madrid. Porque los que clamaban el despido de otros técnicos por no ver buen fútbol , ahora están completamente entregados a la causa del portugués. Pero lo mejor es ir con el partido, que es en lo que consiste el fútbol.

Ninguno de los estrategas alteró su disposición, salvo por el dúo de bajas de uno y otro. Puyol y Keita tenían la difícil misión de suplir a Adriano e Iniesta. El equipo no cojeó nunca por ellos. La entrada del malí, además, habilitó a Messi a actuar aun más cerca de la media. En el Madrid, tras las conjeturas protocolarias, Mourinho optó por hacer prevalecer su plan, así que tapizó la falta de Carvalho y Khedira con sus recambios naturales: Albiol y Lass. El cóctel fue una secuela barata de los Clásicos anteriores. El recuerdo que dejó la primera mitad no fue nada halagüeño. Se incurrió en un atentado al fútbol detestable para el que asistía a un duelo entre los dos mejores equipos del mundo. Todo eran especulaciones, miedo a perder (tal vez por la tensión) y el encapsulamiento de los jugadores a la consigna de sus entrenadores. La consigna era clara: Si el otro marca un gol, perdemos el partido; y si perdemos el partido, perdemos la eliminatoria. La diferencia entre los dos es que uno se defendió con el balón y el otró sin él. Aunque otra diferencia marca que el caudal ofensivo del Barca fue mayor, sobre todo desde la amplitud de Pedro y Villa. Por el otro lado, las escasas llegadas de los blancos eran por medio de los tiros al plato del pistolero. Wolfgang Stark tampoco facilitaba las cosas, interrumpiendo el juego constantemente.

El pacto de no agresión se fracturó cuando se prendía la mecha en el camino hacia los vestuarios, con el lamentable altercado del que solo Pinto salió malparado. El picante ya se había añadido al plato para el 2º asalto. El partido sufrió su reconversión para bien, pues el ritmo se acrecentó y las ganas de ganar, también. Los culés se asentaron más sobre campo contrario, mientras que la baza de Adebayor le daba más mordiente al invisible ataque de los merengues. El detonante corrió a cargo de Pepe. Asfixió e incomodó hasta que dejó al Madrid con diez por un plantillazo sobre Alves. La roja es discutible, puede que rigurosa, pero entiendo que es justa porque puede hacer daño. A partir de ahí todo se desató. Mourinho fue el primero en pagarlo en sus protestas contra Stark, que acabaron con el portugués expulsado. En medio del río revuelto, el Barça pescó primero aprovechando el recién entrado Afellay (clave en el partido) un miniresbalón de Marcelo para colarse hasta la cocina y asistir a Messi para que batiera a Casilllas. Era el momento del astro argentino, que escribía su nombre con letras de oro en el partido, y de paso, disipaba las dudas sobre su concurso en el poker de clásicos Clásicos. Con el Madrid noqueado, Leo se sacó de la chistera una fantástica arrancada dejando atrás a 3 defensores para firmar la sentencia. El cuadro de Pep escondió el cuero hasta el final con el consecuente chispazo de Adebayor. Punto final. Al igual que en la final de Copa, un detalle (el resbalón de Marcelo) inclinaba la eliminatoria, esta vez del lado azulgrana.

Bueno, punto y final del todo no, porque en sala de prensa Mourinho ofreció el espectáculo que su equipo no había brindado sobre el césped. Los petardazos que pegó no tienen desperdicio alguno. Su punto de vista puede parecer descabellado, pero al fin y al cabo, es respetable. Para mí procede principalmente de lo quemado que podía sentirse.
Total, que el Barcelona tomó el coliseo blanco en una noche de cólera en la que los culés devolvieron la estocada de la Copa donde más le duele a su máximo rival, en el sueño de la Décima.

miércoles, 27 de abril de 2011

Noche de Champions: Los diablos rojos acaban con el cuento de hadas





De ficción a realidad. Del cuento de hadas a la dura verdad. Así podemos definir metafóricamente lo que sucedió ayer en Gelserkirchen, de donde el Manchester United salió avistando la final de la Champions tras machacar al Schalke con una sobriedad pasmosa, evidenciando un mundo de distancia entre el nivel de los dos conjuntos. Al final fue un 0-2, pero el marcador pudo ser aun más abultado para el United, que dilapidó ocasiones para golear, sobre todo en las botas de un Chicharito irreconocible de cara a puerta. Conforme transcurrieron los minutos, el Schalke se despedazaba en las garras de un Manchester United que llevó el partido a su terreno y que fue un rodillo imposible de contener para la caótica defensa de los mineros.

Sin embargo, cuando Velasco Carballo daba por concluida la primera parte, la sensación era otra. Había sido una primera parte delirante. Era inexplicable que los ingleses no estuvieran por delante. Un milagro. En parte por la figura de Manuel Neuer, el gran protagonista del choque, que ayer detuvo todo lo que pudo y más. Pero yo lo asemejaba al cuento de hadas que ha guiado a los germanos hasta su primera semifinal en Champions. Parecía que un ángel de la guarda sobrevolaba el Veltins Arena, protegiendo a los de Rangnick ante toda embestida de los mancunianos, porque rara vez el Manchester United da un festival de fútbol ofensivo sin acertar a dar en la diana ni una vez. Y ante esa falta de pegada, el milagro del Schalke se antojaba posible.

Esa desconcertante primera parte no pudo arrancar con más descontrol. Los primeros compases fueron un auténtico intercambio de golpes donde se proyectaban la verticalidad y el ritmo. A esa carta jugó Rangnick con una apuesta muy atrevida. Modeló su equipo ante la ausencia de Howedes (su mejor central), insertando a otro hombre de ataque y los suyos lo asimilaron. Baumjohann, Jurado y Farfan se juntaron mucho por dentro para crear problemas, los laterales subían permanentemente. A Ferguson no le convenció tanto revuelo sobre el césped, así que lo suavizó adueñándose del balón tratando de destruir al Schalke a fuego lento. Su estrategia funcionó y arrinconó poco a poco a su oponente gracias al fenomenal trabajo en la medular de los red devils. Aun así, algo fallaba. El gol se resistía a pesar del despiporre que Chicharito y compañía estaban llevando a la zaga germana. El vendaval ofensivo del United se estrellaba una y otra vez contra Neuer (sondeado por Ferguson). Nunca el United se había esmerado tanto para obtener tan bajo rédito.

La tónica se prolongaba en la reanudación, solo que esta vez la suerte fue distinta. El Schalke se recompuso defensivamente para no repetir errores, pero para entonces Rooney ya había espabilado. A la hora de partido, el niño malo conectó con Giggs para que el galés culminara su obra maestra. Corrijo lo de que Neuer fue el gran protagonista, porque lo de Ryan fue un escándalo. Brilló en todas las facetas del juego para liderar a su equipo al triunfo. Sus 37 años respiran gloria una vez más. El segundo llegaba inmediatamente después cuando Chicharito se inventaba una jugada para que Rooney sellara la eliminatoria. Y sellaba la eliminatoria porque la reacción de los germanos era nula, totalmente sedados por el dominio inglés. Sabiéndose muy superior Ferguson, recompensó a los suyos metiendo otras caras para mover la pelota.

No he comentado nada sobre Raúl, ni Jurado, ni Farfan porque solo existieron los primeros quince minutos, el resto del tiempo fueron almas en pena por el campo aperreados por la infinita seguridad de la pareja Ferdinand-Vidic (puede que la mejor del mundo). Y es que los diablos rojos no han encajado ni un solo gol fuera de su estadio en esta Champions (3 en total). Aunque lo que más habla de la grandeza de este equipo es el hecho de que va a disputar su 3º final de Champions en los últimos cuatro años. Y lo van hacer estropeando este precioso cuento de hadas.

jueves, 14 de abril de 2011

Noche de Champions: El sueño del veterano, la transformación del inexperto, la gesta del Schalke



Las semifinales ya están servidas. Real Madrid-Barcelona y Schalke 04-Manchester United. Solo el más osado dudaba de que estos serían los cuatro supervivientes, visto lo visto en la ida. Noche impropia de las alturas a las que estamos, puesto que toda la emoción y los goles relucieron el pasado martes. El Madrid traza ya el dibujo para futuros compromisos venciendo también en White Hart Line con una defensa férrea, unido a la pifia -otra más- de Gomes, contra un Tottenham que limpió el honor en cuanto a su nombre, pero sin una despedida en condiciones de su histórica participación. Por su parte, el Schalke también le ganó el segundo pulso al Inter en el otro trámite de la jornada gracias a la exhibición de un Raúl pletórico que expande su leyenda con un gol y una asistencia. El vigente campeón cayó sin oposición, luchando solo con el peso del escudo, un escudo que su rival miró sin recelo para acabar desprestigiándolo en un marcador de ensueño para los germanos.
Las papeletas de los de Gelserkirchen para llegar donde han llegado eran minúsculas. Ya desde la fase de grupos, su clasificación parecía difícil, pero rebelándose contra la norma lógica del fútbol, consiguieron desbancar a Benfica, Valencia, y ahora el Inter de Milán. Las claves de su éxito parecen ser cosa de fenómenos paranormales, pero se localizan en la estampa de una leyenda que afronta sus últimos pasos en la élite con la ilusión de un niño y de un técnico desconocido en estas batallas que ha revolucionado el orden de un equipo en solo 10 días.

Encomiábamos la maestría de ciertos protagonistas del Manchester en esta Champions. La de Giggs, la de Van der Sar o la de Scholes anteriormente. El galés ha reinventado su fútbol conforme lo ha hecho su fisionomía. Ha pasado de ser ese extremo veloz y goleador, a cuajar como un asistente distinguido colaborando en la media. Pinocho, en cambio, es como el buen vino, mejora con los años transmitiendo una seguridad sofisticada. Lamentablemente, a final de temporada dirá adios. A esta lista de viejas glorias se adhiere Raúl González, que en busca de un retiro apacible en el Schalke, se ha colado en semifinales de la máxima competición continental anotando 5 goles para su equipo y liderándolo con el espiritu que le caracteriza. Estos tres veteranos están convirtiendo esta edición en la Champions del Veterano.
Hay dos escenas con las que me quedé tras el duelo de ayer en el Veltins Arena.
La primera fue en zona mixta cuando un reportero alemán hablaba con nuestro caballero andante que lucía una sonrisilla picarona consciente de que lo había vuelto a conseguir. "Ha sido un momento muy emotivo porque el Schalke nunca había llegado a una semifinal de la Liga de Campeones. Pero, ahora, sabemos que podemos llegar más adelante y podemos soñar con la final" "Sabemos que será difícil porque el Manchester es un gran equipo pero en fútbol todo es posible". La sensación que dejaba después de derrocar al Valencia era de que el Schalke estaría dos partidos más en la Champions. Ahora su discurso revierte en esperanza y en una licencia para soñar.
La segunda fue nada más acabar el encuentro cuando vivía el triunfo con la pasión de un crío, saludando con honor a sus compañeros y dirigiéndose a su afición, que le aclamó como un verdadero héroe de los mineros. Y subió a la grada recibiendo el calor de su afición mientras sus compañeros se postraban ante el mosaico azul. Una imagen épica.
Su participación bien merecía ese tributo. Tras avisar a la zaga en varias ocasiones, el siete culminó una obra de su aliado Jurado, para hacerle un cañizares a Julio César. 1-0, el objetivo estaba a punto de caramelo. No quedó ahí. En la segunda parte una maravilla de pase picado por encima de la pasiva defensa interista, sirvió para que Howedes finalizara la jugada como un disparo potente.

Pero el culpable de esta gesta no es solo Raúl. Si le dicen a Ralf Rangnick hace dos semanas que congería a este Schalke apesumbrado y lo metería en semis de Champions y con opciones en la Bundesliga de llegar a Europa, probablemente soltaría una carcajada. Pero es que no tiene otro sentido. La directiva planeaba que Magath se marchase a final de temporada, pero su repentino cese por motivos administrativos, propiciaron que Rangnick fuese el elegido para coger el timón del club. El técnico de Backnang nunca había competido tan alto. Entre su cuidado historial está el haber ascendido a Hannover (2002) y su sobresaliente labor en el Hoffenheim, además de su año en los mineros alcanzando el subcampeonato de liga y copa. El gusto por el fútbol ofensivo y combinativo siempre ha sido su seña de identidad. Y es lo que está practicando en Gelserkirchen. Ya en su estreno se apreció en el 0-2 en St. Pauli. Y tras el bombazo del 2-5 en el Meazza, los mineros cosecharon una nueva victoria en liga sobre el Wolfsburgo (1-0), y ahora redondean el cruce ante el Inter. Las modificaciones en el vestuario de Rangnick se han centrado en dar confianza a sus jugadores de mayor calidad. Así es como, se ha reinsertado el talento de Baumjohann y se le han encomendado los galones en la construcción a Jose Manuel Jurado. Evidentemente, ha habido un refuerzo anímico en la plantilla que el autoritarismo de Magath había demolido.

Así es como funciona el nuevo Schalke 04, un bloque que se ha presentado a las puertas de la gran final europea ante el estupor general. Su próximo contendiente es el Manchester United, al que querrán apear para seguir haciendo historia. Si lo hacen, Raúl González y Ralf Rangnick saldrán a hombros del Veltins Arena.

miércoles, 13 de abril de 2011

Noche de Champions: El arte de la perpetuación


 


   En Donestk, el Barça refrendaba su lugar en las semifinales con la misma seriedad que Guardiola exigía. Valdés resplandecía una noche más, Mascherano seguía reclamando su hueco en el once y Messi aumentaba su nómina goleadora, y todo ante un Shakhtar al que no le sonrió la diosa fortuna en ningun momento de la eliminatoria. Pero mi atención se focalizaba en la vieja calle de Sir Matt Busby, una auténtica leyenda en el Manchester United siendo el entrenador que más años ha perdurado en el cargo hasta que recientemente, otro ilustre, Sir Alex Ferguson, le arrebató ese marca de 24 años en el banquillo de Old Trafford. El escocés todavía no pone fecha a su salida del club ya que su hambre de títulos no cesa después de haber guiado a los red devils a embolsarse una buena lista de títulos implantando un gen ganador en el vestuario que se ha perpetuado generación tras generación. Esa es la principal cualidad que ostenta el United, un conjunto que metamorfosea en su estilo de juego, adaptándose a todo tipo de circunstancias, sabiendo apretar el acelerador cuando se requiere y manejando los tiempos del partido a su antojo. Esas pautas se derivan del afán de competitividad máxima y de una mentalidad ganadora admirable. Muchos analistas afirman que su nivel decrece desde que Cristiano y Tévez se marcharon, pero un zorro viejo como Ferguson con una autonomía inquebrantable en el United logra inculcar ese carácter ganador que mantiene a su equipo en el primer escalón europeo tenga la plantilla que tenga.

La ley de Ferguson volvió a imponerse una vez más en el choque ante el Chelsea, poniendo la puntilla ayer a la buena renta cosechada en la ida en un partido apasionante que se resolvió con un 2-1 a favor de los diablos rojos en un Old Trafford engalanado como en sus mejores citas. Un guión similar al de la ida, en un primer acto cerrado, se presumía que el duelo no se decidiría hasta el final. Y así fue, pese a que el Manchester administrara la ventaja con la maña del buen empresario. Los londinenses salieron a intentar mandar, con un sistema poco original, aunque resguardandose de que el United clavara la estacada final. Con Torres deslucido, Anelka desgarbado y Lampard muy lejos de su mejor forma; los Blues solo sorprendían desde la electricidad del costado izquierdo y los centros envenenados de Ivanovic. El peligro se generaba en el área contraria, a la que el Man Utd llegaba con un ataque más poderoso, comandado por Rooney y Giggs, entonados durante todo el partido. Lo del galés merece mención aparte, dando una lección de veteranía otro día más con el código de quien lleva 20 años sin aflojar la tuerca. Regaló las dos asistencias de manera dulce y resistió los 90 minutos sin apuro alguno. Su primer surtido era para el pequeño gran Chicharo, que culminaba una jugada parecida al gol de Rooney en el Bridge. Minutos antes, Chicharito ya predicaba con lo que sucedería, solo que el linier vio fuera de juego donde posiblemente no lo había.

Los últimos 45 minutos exigían una entrada revitalizante y ésta se tradujo en la inclusión de Didi Drogba por Torres (algo que causará debate) y el cuadro de Ancelotti lo agradeció. El elefante tiró del carro levantando el espiritu de los suyos nada más entrar, solo que se topó con otro tipo persistente como Van der Sar (su retiro será un duro coste para el United). Fergie ataba los cabos para no sudar demasiado, y por eso retrasó sus líneas buscando el gol definitivo al contragolpe. Se puso más de cara aun, cuando con una entrada torpe, acorde al partido lamentable que hizo, Ramires era expulsado a falta de 20 minutos. Los minutos daban la razón a Ferguson, pero sin quitársela del todo a Ancelotti. Es más, cuando más seguros estaban los red devils, Drogba establecía el nudo en la garganta de los aficionados, devastador como siempre en uno de los pocos despistes de la zaga local. La eliminatoria se ponía patas arriba, pero sin tiempo para situarse, el coreano Park sentenciaba la eliminatoria acto seguido en un lapso muy convulso. A partir de ahí, el público se dedicó a entonar efusivamente el mítico Que sera sera conscientes de que el pase a las semis estaba en el bolsillo. Una victoria trabajada, en parte sufrida, y muy meritoria que mantiene las opciones de triplete y acerca al Manchester a la final gloriosa. Cuarta semifinal de Champions de las últimas cinco ediciones.

Mientras el Manchester United daba una demostración más de fortaleza mental, el Chelsea se deshojaba en la que pudo ser la última oportunidad de su generación triunfal (Drogba, Lampard, Terry, Cole, Anelka). La imagen de este curso ha sido paupérrima, el mismo Ancelotti se extraña de que no le hayan echado todavía, y una vez más, queda retratado que Roman Abramovich no puede ``comprar´´ la orejona. La billetera del ruso no camufla el ruido alertando de un ineludible fin de ciclo que sobrevuela el barrio de Chelsea. La limpieza deportiva de este verano promete ser bestial ante la necesidad de renovar un plantel condenado a la deriva. El vestigio de cambio radical ya se adivinaba en la organización de los hombres de Ancelotti ayer: Un puzzle de grandes piezas que no confluyen, que para colmo fracturaba aun más con el gesto desconsiderado de Anelka tras su cambio. Es la otra cara de la moneda, la de un equipo que toca a su fin.

Puede que el Manchester United no fiche a punta pala, desembolsándose millones y millones; y que su equipo no sea una oda al fútbol espectáculo que tanto prima para el espectador en la vigencia actual. Y hasta puedo entender que muchos contemplen que sus posibilidades para percibir títulos sean limitadas. Pero, si nos fijamos, la Premier está al caer, el sábado se enfrentan a sus vecinos por un puesto en la final de la FA Cup y en Champions ya han aterrizado en el penúltimo peldaño. El honor y la grandeza que transmite son bienes incalculables que hacen de ellos un club campeón con todas las letras. Quien tuvo, retuvo.

miércoles, 26 de enero de 2011

Hazañas inacabadas



La noche de ayer fue palpitante, sin duda. Para aquellos que sigan creyendo que el fútbol inglés es cosa de unos pocos, les invito a que se repasen los dos grandes partidos que se disputaron. El Manchester United, invicto en Premier, viajaba a Blackpool en partido aplazado para aumentar su ventaja con el resto. El Arsenal se jugaba el pase a la final de la Carling Cup, tropecientos años después, con la misión de voltear el negativo 1-0 que sufrió en Ipswich. Ni por asomo fue un coser y cantar para los dos gigantes del país anglosajón. Dos partidos paralelos en los que la modestia estuvo a punto de dar la campanada con un papel muy digno. Sin embargo, al final, fue Goliat el que ganó la batalla, de igual modo, a base de épica y esfuerzo.

Porque el Arsenal sudó horrores en ese enfrentamiento contra el Ipswich Town. Se mascaba la tragedia en el Emirates, al registrar el marcador en el descanso un 0-0 preocupante. El Town soportaba como podía el empuje de los londinenses con Cesc Fabregas como timonel, una vez más decisivo en su contribución. Con las únicas modificaciones de Arshavin, Bendtner y Denilson esta vez titulares, los gunners fueron destruyendo poco a poco el entramado de los visitantes, pero sin marcar el gol de la tranquilidad. Pese a ello, el cuadro de Wenger fue prudente y esperó la ocasión adecuada para igualar la eliminatoria. Sabían que Wembley estaba en camino, y volver al escenario que tantos títulos le había otorgado era primordial.

Muchos kilómetros más al norte, el Manchester United era consciente de la importancia de imponerse al Blackpool. Si ganaban, eran ya cinco puntos de distancia sobre el Arsenal y la condensación del título. Para ello debía asaltar Bloomfield Road, el hogareño estadio de los naranjas. El Blackpool era candidato número 1 antes de que empezara la temporada a regresar a la segunda división inglesa. Un equipos sin historia y un plantel poco reconocible que se ha ganado el respeto del fútbol inglés gracias a su apuesta atrevida y sus números desconcertantes. Al igual que en el Emirates, el equipo pequeño daba la sorpresa. Dos saques de esquina botados por el magnífico Charlie Adam sirvieron para que el milagro fuese posible. Las hazañas se estaban cumpliendo y mientras unos dejaban escapar el tren de la Carling, otros tambaleaban su dominio en la liga.

A la vuelta de vestuarios pasaban los minutos y el nerviosismo se apoderaba de seguidores gunners y red devils. Incluso recibieron algún que otro susto para dejarlos KO definitivamente. Y de repente, todo se trastocó en un instante. Reaccionaron los grandes tirando de casta y de sus estrellas cuando más lo necesitaban. Berbatov y el Chicharito clavaban la estaca a los seasiders, empatando un partido que se les había puesto en contra, con la mentalidad típica del United. La sensación de que pueden pisar el acelerador y levantar los partidos cuando ellos lo decidan. Su juego está en entredicho y las vocen indican que su plantilla empeora año tras año, pero ese veneno inoculado por Ferguson para salva obstáculos no tiene precio. Su insistencia tuvo premio al igual que la del Arsenal, en una de las pocas jugadas que pilló desprevenida a la zaga del Ipswich, Bendtner marcaba el 1-0 que dejaba la eliminatoria patas arriba y hacía estallar al Emirates. Inteligentísimo el balón largo de Wilshere y el danés le añadía salsa a la eliminatoria. Seguidamente llegó el tanto de Koscienly que daba al traste con las esperanzas de los blues, tanto habían nadado para ahogarse en la orilla contra un Arsenal que fue entonando su fútbol hasta que obtuvo el fruto. El global se agrandaría con un tercer gol de Fabregas apaciguando los sobresaltos que más de uno se llevó en Londres.
Por su parte, el Manchester United apretaba en busca de la victoria y ésta llegó sobre la vocina con el 2º gol de Dimitar Berbatov (muy aficionado a hacer dobletes y tripletes) que culminó con su pierna izquierda una contra mortal del United. El Blackpool confirmaba su cuarta derrota consecutiva después de despilfarrar un resultado inaudito para los más fieles cuando la primera derrota del líder estaba asegurada. A decir verdad, ya tenía mis titulares sobre las hazañas que Blackpool e Ipswich Town estuvieron muy cerca de conseguir, pero que se quedaron en hazañas inacabadas, que transformaron en suyas Manchester United y Arsenal, cumpliendo sus objetivos.

martes, 25 de enero de 2011

Resumen Jornada Premier: Viejos asesinos sacian su apetito



Han vuelto, y lo han hecho para quedarse. Entre la humanidad, se esconden hambrientos, en busca de goles de los que alimentarse. Estos últimos años han aterrorizado a los porteros rivales con su instinto verdaderamente asesino, capaces de pulverizar redes con un simple disparo. No obstante, las pocas noticias sobre ellos hacían presagiar sus muertes, pero la resurrección les ha hecho más fuertes, y ahora reanudan su cacerío por todos los campos de Inglaterra.
Porque cuando el Real Madrid grita a viento y marea la búsqueda de un 9 de garantías, ellos levantan la mano para salir a la palestra. Este fin de semana, en duelos sirvientes de estímulo para su apetito, ellos respondieron con una panzada de goles enervantes para sus oponentes, a la vez que ilusionante para su escuadra. La jornada 24 de la Premier League tiene tres nombres propios: Dimitar Berbatov, Robin van Persie y Fernando Torres. 8 goles entre ellos para reivindicarse ante sus equipos que pisotearon a Birmingham, Wigan y Wolverhampton, en una jornada en la que destaca el póker de victorias del Big Four (mucho tiempo después) unida a los tropiezos de los aspirantes. Por abajo, la triple W sigue ocupando los puestos de descenso, y con más margen respecto al pelotón.

El Chelsea necesitaba los puntos como el comer. Ya se ha dejado muchos puntos en el camino y la visita a un campo talismán como es el Reebok Stadium se antojaba fundamental para seguir en el ajo. Así que basándose en una defensa sobria y en la eficacia de sus delanteros consiguió llevarse el botín frente a un Bolton, que opuso resistencia en un principio, pero que con sus facilidades atrás entregó el partido a los blues, en el homenaje a una leyenda del club, Nat Lofthouse, fallecido unos días atrás. La mejor noticia para el Chelsea es la recuperación de su tridente de ataque -Drogba, Malouda, Anelka- que, con sus goles, liquidaron a los trotters en apenas una hora sin réplica alguna. Eso sí, el marcador es ficticio porque el resultado no debió ser tan abultado como se registra. El Bolton recibe ahora la patata caliente de manos del Chelsea, con su pésima racha de 1 punto de los últimos 15, que le deja tocado y bajando a la mitad de la tabla. El Chelsea se lo jugará todo a una carta, el compromiso pendiente contra el Manchester United que puede devolver al cuadro de Ancelotti al pulso por la primera plaza.

Aunque, el Manchester United está intratable y con la buena forma de sus jugadores clave, castigó severamente la mezquindad del Birmingham, absorto en su semifinal de Carling Cup, que salió al Teatro de los Sueños suplicando piedad, pero no la tuvo. Y no la tuvo porque la sociedad Rooney-Berbatov-Giggs se alió para demoler la defensa de los visitantes para irse con una renta definitiva al descanso. Wayne bordó el papel de enganche con un recital de asistencias y detalles; Giggs maravilló desde su añorada banda izquierda de nuevo a un nivel impensable; y Berbatov, rey de la fiesta, firmó un hat-trick como siempre en partido suelto e incluso pudiendo dejar atrás aquello de los cinco goles. Sabe de esto el Manchester United, ajustándose a la veteranía de su preparador, que agarra la cabeza de la tabla con fuerza administrando con astucia los recursos de los que dispone. Mientras el Birmingham, en la imagen de Alex Mc Leish, pierde consistencia en su juego, lo que no puede ser más preocupante, porque el juego desplegado es pobre tanto en casa como a domicilio, y ello explica esa falta de gol que el club sufre.

En la última sesión del sábado, el Manchester City dejó escapar a su vecino con un pinchazo en Villa Park, aun luciendo su once tipo sobre el césped. Darren Bent no se pudo estrenar mejor con los villanos, ya que anotó el gol del triunfo, amortizando su caro traspaso al Aston Villa, que con esta victoria balsámica ahuyenta el peligro al menos una semana. Con el gol de Bent, se resguardó todo el partido de las acometidas de los sky blues, algo borrosos en ataque y sin la pegada habitual.
Más lúcido estuvo el Arsenal, que venció al Wigan en casa por 3-0 con un triplete de Van Persie. El holandés refrenda su buen estado de forma, hinchándose a marcar goles en las últimas jornadas cuando no es principalmente lo suyo. El dominio y las ocasiones pertenecieron a los gunners que pudieron golear si llegan a estar más acertados. El sistema de Wenger continua cuajando con otra actuación estelar de Fabregas y de Walcott. El Wigan fue un espejismo, buenas intenciones, pero poco materializadas, lo cual explica porque rema hacia la Championship.
En The Molineux, Kenny Dalglish obtuvo su primera victoria como entrenador del Liverpool. Dos goles del Niño y otro fantástico de Meireles encauzaron un triunfo contra un rival complicado que no puso las cosas fáciles como es el Wolverhampton. A diferencia del Wigan, la mala suerte del Wolverhampton es lo que le está arrastrando a la quema.

En el resto de la jornada sobresale el empate del Tottenham en St James Park gracias al agónico tanto de Lennon, que es insuficiente para los de Harry Redknapp que optan a cotas más altas. El Everton se dejó sorprender por un West Ham que completó uno de sus mejores partidos esta temporada pero sin el resultado que le corresponde. Sacaron adelante sus partidos Fulham y Blackburn en casa sin excesivos problemas frente a Stoke City y West Bromwich. Por último, remarcar la nueva victoria en terreno del Blackpool del íncreible Sunderland, consolidado como revelación en el sexto lugar y metiéndose en la lucha por subir alguno que otro más. ¡Chapeau por Steve Bruce!

No hay momento de relajación porque el fútbol inglés no para, y durante la semana se disputan tres partidos aplazados de Premier League (entre ellos el United en Blackpool y el Liverpool en casa contra el Fulham), la vuelta de las vibrantes semifinales de Carling Cup y el fin de semana, dosis de FA Cup en su cuarta ronda para avanzar en la conquista del decano de los títulos.

martes, 18 de enero de 2011

Resumen Jornada Premier: Derbis y empates



Los derbis son la grandeza del fútbol. Y si son en Inglaterra, con su historia y cultura futbolística, mucho más. Presenciar a miles de hinchas dejándose la garganta por su equipo mientras portan los colores de una ciudad es algo difícil de borrar. Son fechas marcadas en el calendario, partidos que bien valen una temporada, sentimientos que bien valen una vida. En el país anglosajón hay multitud de enemigos regionales y simbólicos que hacen que en la Premier prácticamente cada semana haya un ejemplar. Lo inusual es que sean cuatro los derbis en una misma jornada, como hemos disfrutado el pasado fin de semana. Distintos tipos de rivalidades, de la rivalidad máxima a otra versión más pacífica, pero al fin y al cabo derbis. Así que da igual si al entrar al campo te encuentras un estadio lleno de bufandas al aire cantando el You´ll never walk alone, un mosaico de impresos rojiblancos de gatos negros enrabietados, una invasión de campo para despedirse como verdaderos villanos, o un aspecto más discreto a causa del desánimo popular. Sus ingredientes, como siempre: La intensidad, la disputa, la incertidumbre, el orgullo...Yo apostaría por un empate en ellos.

Después de un miniparón copero, la Premier League volvió a las pantallas con la 23º jornada y lo hizo por todo lo alto, con un Super Sunday de rivalidades, y es que se jugaron 3 derbis más un Tottenham-Man Utd de categoría. Curiosamente, los partidos del domingo se saldaron todos en empate, lo que dice mucho de la competitividad del fútbol inglés en la actualidad. Cuatro derbis y cinco empates, en un fin de semana que deja a los equipos de Manchester igualados en la carrera hacia el título, y la sensacion de que se ha fragmentado la clasificación y de aquí a final de temporada los objetivos ya se antojan visibles.

En Merseyside era un día especial, se encontraban de nuevo Liverpool y Everton en el conocido como el derbi de la hermandad. Un Anfield Road a rebosar acogía con los brazos abiertos a sus vecinos con los dos conjuntos atascados en la zona media de la tabla, pero el viejo estadio está de rebajas, y es que son muchos puntos los que el Liverpool ha regalado allí. El Everton, sin ser desagradecido, se llevó un trozo del pastel. Las cámaras enfocaban a King Kenny, que volvía a sentir en el cogote el calor de la afición. El escocés sacó de entrada a su artillería pesada en contraste con el once de circunstancias del que tuvo que hacer acopio Moyes. El Liverpool se fue con ventaja al descanso en un primer tiempo de mucha intensidad e imprecisiones de cada lado. Pero en la segunda parte varió el guión con los toffees llevando la manija del juego y volteando el marcador en cinco minutos. El Liverpool se fue reponiendo, con poca colaboración de Torres, y a base de empeño es como llega el fallo de Howard que transformaba desde los once metros Dirk Kuyt, que en un partido tan revolucionado fue el que se echó el equipo a la espalda. En un desenlace emocionante, ninguno se quedó con los tres puntos, lo que los deja descontentos donde estaban. El Liverpool sigue evidenciando problemas de juego, no así de garra. El Everton, por su parte, sigue demostrando ser capaz de lo mejor y de lo peor.

En el derbi más norteño de las islas (y uno de los de mayor rivalidad del mundo), Sunderland y Newcastle volvían a verse las caras después de la sonrojante derrota de la ida a cargo de los vecinos del río Tyne. Dos equipos asentados en la lucha europea en buen momento que también firmaron tablas en un encuentro apasionante y que se resolvió al final con un gol de Asamoah Gyan en el último suspiro para no dejar volar los tres puntos hacia la casa del enemigo. A falta de buen fútbol (lo sufrieron algunos como Henderson y Barton), se impuso el físico y la altura en un partido muy batallado, con Ameobi bajando todo lo que le echaban y Coloccini como bastión central de la Army Toon. Dos disposiciones tácticas rígidas muy parecidas les convierte en equipos muy bien organizados y muy difíciles de trastocar. Los de Alan Pardew fueron superiores, sobre todo en la segunda parte, pero no supieron cerrar el marcador cuando tenían a los black cats mermados y en uno de los únicos despistes les llegó la igualada. Buena oportunidad perdida del Newcastle para arrimarse al tren de Europa, mientras que Steve Bruce sigue acomodado en la sexta plaza como revelación del campeonato. Eso sí, seguro que no le habrá hecho gracia que Darren Bent haga las maletas para irse al Aston Villa.
 La imagen más desagradable del fin de semana tuvo lugar en el derbi, hot forever, de Birmingham. La invasión de campo que se produjo al término del choque confluyó en un altercado entre hinchas de los dos equipos que puso la guinda a un partido cerrado, sin apenas jugadas de gol, espejo de la situación por la que pasan los dos equipos. Dos goles en jugadas a balón parado y poco más que suponen un puntito que no sirve para eludir la zona caliente de la clasificación.

El Tottenham se quedó con la miel en los labios de ser el primer verdugo del Manchester United esta temporada. No pasó del empate a 0 en White Hart Line en un partido en el que las ocasiones y el juego las pusieron los spurs, pero a los pupilos de Alex Ferguson ya parecían valerle el empate antes de empezar, y más con la expulsión discutible de Rafael da Silva. No es de extrañar de este modo que acumule el líder 9 empates en sus once salidas hasta el momento, ajustándose a la media inglesa, exhibiendo un conformismo impropio de una entidad como la que representan.. Con su once titular en el césped, los londinenses pusieron toda la carne en el asador, pero se estrellaron quizás con la defensa más dura del mundo en estos momentos. Puede haber sido la última oportunidad para el Tottenham de dar caza al primer puesto.

Un domingo cargado que estuvo precedido por el grueso de la jornada en sábado, donde Manchester City, Chelsea y Arsenal cumplieron con distintas percepciones.
Los gunners siguen la estela de los de Manchester sin apenas despeinarse en su visita a Boleyn Ground. El West Ham fue un juguete roto para el Arsenal, mejor visitante de la liga, que ofreció su cara A (con su equipo A), después de las dudas mostradas ante equipos de la Championship. La noticia positiva para Wenger es la recuperación definitiva de dos piezas claves como Van Persie y Walcott que marearon a la retaguardia hammer. Avram Grant sigue como capitán del barco, aunque su puesto pende de un hilo, y más viendo la debilidad de los suyos, farolillo rojo y sin seis jugadores fijos en el once.
No con tanto desahogo resolvió su partido el City de Mancini. El Wolverhampton no le tuvo respeto en su propia casa y apunto estuvo de montar la de San Quintín. Los Wolves encerraron al City en la primera media hora y tomaron ventaja rápido. Y cuando más controlado tenía el partido el equipo de las West Midlands, Tévez despertó para guiar a los suyos con otra actuación individual llena de casta y picardía. Buenas maneras de Dzeko en su primer partido, aunque todavía tiene que coger el ritmo inglés. Con el 4-1, los skyblues  se echaron a dormir, y el Wolverhampton marcaría dos goles más que no sirvieron para poder rascar algún punto. Otro vez el Manchester City fue muy efectivo, jugando al contragolpe y sin una coordinación en su juego que origina desconfianza.
Del partido del Chelsea no hay mucho que decir. Partido flojo, dos jugadas embarulladas para certificar una victoria que no disuelve las dudas del equipo. Drogba sigue sin marcar, la cabeza de Ivanovic fue clave y el Blackburn empeora mucho sus números en enfrentamientos con los grandes.
En el resto de la jornada: Stoke City 2-0 Bolton, West Bromwich 3-2 Blackpool y Wigan 1-1 Fulham.

martes, 28 de diciembre de 2010

Boxing Day de ilusiones




Otro año de Boxing Day en Inglaterra, como aperitivo de la enorme ración que la competición inglesa regala por navidades a aficionados y telespectadores,  que en los últimos tiempos está en tela de juicio por el cansancio que produce a jugadores y a entrenadores. Normal, pues desde el pasado 26 de diciembre hasta el futuro 5 de enero, tendrán lugar 4 jornadas de la Premier League una tras otra sin apenas descanso. Dentro de lo larga que es la temporada en las islas, por estas fechas es cuando empieza a gestarse el lugar que tendrá cada equipo en la temporada. Pero el frío y la nieve están teniendo un protagonismo indeseable en las últimas semanas con un puñado de partidos aplazados que dejan la clasificación sin compás alguno. Esta jornada no tuvieron la misma magnitud, salvo en dos choques que pasan a la nevera: El Everton-Birmingham y el Blackpool-Liverpool. En los ocho restantes se pudo comprobar cómo en las carnes ya empieza a cundir un picor que indica que esto ya no es un juego; es una lucha por conquistar el título de liga, por representar un equipo por toda Europa, por confirmarse como realidad y no cómo revelación, y por desangrarse para permanecer en la liga más competitiva del planeta fútbol.

Cronológicamente, la jornaba echaba a andar con un Fulham-West Ham que era un velatorio, los dos se jugaban en la vida en un cruce lleno de tensión y que parecía que se llevarían los cottagers, que no ganan desde octubre, pero que desaprovecharon su ventaja con dos concesiones a los visitantes para que dieran la cuelta al marcador. Mal Fulham que se mete en problemas, mientras que los hammers sobreviven gracias a los tantos de su goleador Carlton Cole, perdido toda la temporada pero presente en una victoria capital para seguir en la carrera por mantenerse. A Mark Hughes, por su parte, se le acaba el tiempo.

Seguidamente, vimos como el Manchester United sigue sin hacer mucho ruido afianzándose en el liderato, al igual que Dimitar Berbatov, que suma otros dos goles en su cuenta goleadora muy provechosos para su reinado en el ranking de goleadores. En un partido enérgico, los diablos rojos vencieron a un Sunderland para nada arrugado que pagó cara su atrevimiento. Su vecino, el City de Roberto Mancini navega en aguas más calmadas después de imponerse al Newcastle con oficio y sobre todo, con Tévez. El apache volvió a mojar por partida doble y ayudando a su equipo a no tirar la toalla por el título. En el estreno de Alan Pardew en St. James Park, el tanque Alan Carroll convirtió otro gol más en una temporada fantástica del delantero, aun asi los magpies deben mejorar en casa donde cosechan cuatro derrotas, un balance incomprensible. Otro que todavía sueña con pelear el título es el Tottenham, que salió con tres puntos de Villa Park, un campo realmente complicado pero con un equipo en pleno rejuvenecimiento, que está por madurar, pero que no les pille el toro, porque el descenso acecha a los villanos. Rafael Van der Vaart volvía tras cumplir sanción y lo hizo por todo lo alto, con dos goles llegando desde segunda línea con la calidad que le caracteriza. Nombre propio el de VdV en el triunfo de los spurs en un partido bien controlado pese a estar con diez hombres y dando síntomas de capacidad para poder llegar lejos este curso.
Por otro lado está la victoria del gran Bolton de Owen Coyle que sigue en puestos europeos y muy sólido como candidato en esos lares ganando 2-0 sobre el West Bromwich Albion. Y por abajo el Wigan escapa de los puestos de descenso tras ganar al Wolverhampton Wanderers (1-2) en un encuentro decisivo que inclinaron a su favor Rodallega y Cleverley en los primeros minutos.
Y en el partido de la jornada de anoche, en el derbi londinense, en el duelo entre el eterno aspirante y el eterno campeón, Arsenal y Chelsea se enfrentaban en un partido crítico ya que, el que cayera se distanciaba de la cabeza. Y en un plano más personal, los dos necesitaban la victoria como el comer; unos para poner fin a cuatro partidos seguidos perdiendo ante los blues, y los otros buscaban resarcirse de una depresión que ya duraba seis partidos tras un inicio rompedor. Se salió con la suya el cuadro de de Arsene Wenger que fue más inteligente que el Chelsea en los momentos clave y se colocó segundo en la tabla. Un combate nivelado hasta que el Arsenal embotelló al Chelsea en la recta final de la primera parte y Song culminó ese dominio con esa frivolidad cada vez que aparece por el área. Durante todo el partido, los blues estuvieron desconocidos, pasivos, sin carácter; solo Ivanovic se salvó de la quema, una quema que puede ir directa hacia Ancelotti, señalado por la situación del club y que puede tener un pie más fuera que dentro. Y todo desde que el club prescindió de su ayudate Ray Wilkins. Con los despistes de la segunda parte con los que Cesc y Walcott se aliaron para tumbar al Chelsea, los gunners se embolsaron tres puntos que le dan moral para afrontar este maratón de fútbol.

Lo dicho, Boxing Day de ilusiones para luchar por un objetivo. La Premier se dispara y en tres jornadas comenzará a decidirse aun más. Ayer por la noche vimos un partido muy absorbente del que no nos hemos repuesto todavia y dentro de un rato ya comienza otra jornada. ¿Qué tendrá la Premier League...?

lunes, 23 de agosto de 2010

Resumen Premier League Jornada 2: La moda de hacer un seis



Por fin, la Premier League volvió a escena. Y la mejor liga del mundo (a mi parecer) no está defraudando en su principio. Los clubes se ponen a punto y los grandes partidos no se hacen esperar. En la segunda jornada (a falta del Manchester City-Liverpool de esta noche) casi todos los grandes ganaron o al menos convencieron, y ya empiezan a copar los primeros puestos. Lo más destacable de la jornada es el resultado que más se ha repetido entre todos, y es que hasta en tres partidos el ganador propinó un 6-0 de escándalo. Arsenal, Chelsea (por 2º vez) y Newcastle han sido los que pueden presumir de esta nueva moda en la Premier de golear por seis goles. Otro de los hechos rescatables es que ya estamos en la segunda jornada y los recién ascendidos ya han estrenado su casillero de victorias de forma diferente, mientras los baggies de Birmingham vencieron por la mínima en casa al Sunderland con un tanto del debutante Odemwingie, el Newcastle se despachó de sus inicio desastroso en Manchester, goleando con un 6-0 aplastante al Aston Villa en el que fue el partido más sorprendente del fin de semana con hat-trick de Carroll que bien está cumpliendo lo que se decía de él y que puede ser una de las sensaciones del año.

Por arriba, el Chelsea deja muy tocado al Wigan de Bob Martinez tras llevarse los tres puntos del JJB con una paliza, pese a que los latics realizaron un buen partido y plantaron cara al campeón. Este Chelsea está a un nivel estratósferico y a día de hoy es uno de los mejores equipos del mundo, sin ninguna duda. Muchos han previsto una temporada más complicada en The Bridge (seguramente con la excusa del envejecimiento de la plantilla o las entradas que no son de cierto renombre). Nada más lejos de la realidad, el conjunto de Carlo Ancelotti está en un estado de forma óptimo y con una organización tanto defensiva como ofensiva perfecta, y siguen metiendo el miedo allá por donde van con su tripleta atacante Malouda-Drogba-Anelka que suman ya 8 goles entre los tres, en dos jornadas de Premier. Mientras que el Wigan volvió a encajar en casa una goleada y la confianza de la afición se tuerce de esta forma, esperemos que la de Dave Whelan siga intacta. Su equipo tiene material suficiente para completar un buen año, dejaron una buena impresión jugadores como Stam o Mc Carthy. Ahora Roberto deberá reconducir al equipo hacia aguas más tranquilas y todo pasa por sacar algo de un lugar de no buen recuerdo, White Hart Lane.
Un estadio en el que el oponente del Wigan, el Tottenham intentará prolongar su racha después de ganar en Stoke, no sin dificultades, en el que los extremos Gareth Bale y Aaron Lennon hicieron un partido formidable y se encontraron para que el galés convirtiera los dos goles (el segundo es una delicia) de la victoria para los Spurs. En dicho encuentro, Redknapp volvió a rotar e introdujo a jugadores como el cuestionado Jenas que todavía no habían disputado ningún minuto o a menos habituales como Palacios o Bassong. Después de dominar en la primera parte, el Tottenham sufrió en la segunda con los balones colgados al área de los Potters. En uno de los últimos, Crouch despeja dentro de la portería un remate del fichaje Walters que el referee no dio como válido. Se reabre el ya removido caso de la aplicación de la tecnología en el fútbol con otro gol fantasma que traerá cola seguro.

El marcador del Arsenal-Blackpool habla por sí solo. Un 6-0 que demuestra que los de Wenger están muchos pasos por delante de los del noroeste de Inglaterra. El Blackpool se vio superado atrás ante tanto arsenal ofensivo y tanta velocidad, sobre todo la velocidad del gran protagonista del partido, Theo Walcott, que redondeó su actuación impecable con tres goles. La eterna promesa fue una amenaza constante para la desnutrida zaga del Blackpool e intervino en casi todas las acciones de peligro de los gunners en el primer tiempo. Así, el extremo inglés, una vez superados sus problemas con las lesiones comienza con buen pie la nueva temporada y se vuelve a parecer a lo que el público espera de él. Algo similar pasa con Thomas Rosicky, que estuvo acertadísimo en sus entregas y recobra esa magia con la que las lesiones se habían cebado. Otro nombre propio es Chamakh, que abrió su cuenta goleadora en su nuevo estadio con un buen partido que solo empañó sus fallos ante la portería. Tal y como pronunciaba Holloway, su Blackpool no renunciaría a su estilo atractivo, pero fue demasiado osado intentando tener el balón pese a sus limitaciones técnicas y no le salió bien, aunque la primera media hora estuvo cerca de haber dado un susto a más de un apostante. Con la reaparición de Fabregas y Van Persie, se abren nuevas vías para el Arsenal en su camino a desbancar de la cima a Chelsea y United, mostrando su candidatura al título pero los exámenes difíciles ya vendrán, éste era de repaso.

El Manchester United de sir Alex Ferguson se dejó dos puntos en Craven Cottage, un escenario que lleva atragantándosele desde 2007. Partido de altos vuelos en el que el United confirmó las buenas sensaciones del lunes pasado, pero que dejó escapar en los últimos minutos con el penalti fallido de Nani y el gol con el que se desquitó Hangeland. Sensacional los red devils en la primera parte con un alto ritmo de juego y una intensidad frenética en la que el Chicharito y Berbatov (haciendo olvidar a Wayne) tardaron poco en conocerse, y en la que Scholes, Fletcher y Park se hicieron dueños de la parcela ancha con un papel sobresaliente. También había expectación por ver si el cambio de entrenador influiría en la marcha de los cottagers. Nada más lejos de la realidad, un Fulham combativo consiguió nivelar el resultado en dos ocasiones y rascó un punto que nunca es malo visto lo que tenía enfrente. Vimos otra vez a ese equipo tan bien organizado que por méritos propios fue finalista de la Europa League y que, salvo sorpresa, no pasará apuros para seguir una temporada más en la 1º división inglesa.

La tabla presenta al Chelsea como líder de la Premier en solitario con seis puntos. Una tabla que cierran los tres equipos que no han sumado ningún punto hasta el momento: Stoke City, West Ham y Wigan. Sólo llevamos dos jornadas, no nos ha dado tiempo a palpar la Premier League y ya estamos encantados. Es lo que tiene.